lunes 2 de febrero de 2009

MALÉN AZNÁREZ: “Me gustaría incidir en los problemas que tenemos en casa”


Sustituye a Sol Gallego-Díaz en la vicepresidencia de la sección española de Reporteros Sin Fronteras. Acaba de aterrizar. Y lo ha hecho en un momento especialmente convulso para la libertad de prensa en España, y el planeta. Su toma de posesión coincidió con el atentado perpetrado por ETA contra la sede de EiTB y otros medios de comunicación en Bilbao al filo de este 2009, el 31 de diciembre pasado, y ha tenido que desgañitarse la garganta para exigir al Estado de Israel que permitiera la entrada de periodistas a la Franja de Gaza, desde el inicio de la ofensiva el 26 de diciembre. Con esa misma fuerza agarró la pluma para denunciar los atropellos israelíes en su primer artículo como vicepresidenta: Si no lo contamos, no existe, publicado en El País el pasado 15 de enero.

Un par de conferencias, algunas charlas y el contacto –una constante- con los viejos compañeros de filas le han servido de bautismo de oro en esta nueva etapa al frente de la organización en defensa de la libertad de prensa.

Más allá de los asesinatos, encarcelamientos, malos tratos, secuestros, y censuras en aumento, que afectan a los periodistas y medios en todo el mundo, Malén Aznárez viene decidida a “incidir en los problemas que tenemos en casa”, en los países democráticos “que presumimos de ser modelo de libertades”, y donde los periodistas cada día “nos encontramos con más problemas para realizar nuestro trabajo”.

Nacida en Santander en 1943, Malén Aznárez pertenece a la vieja escuela. Inició su carrera profesional en el diario Arriba de Madrid, en 1971, como reportera. Antes de llegar en 1988 a El País –dónde ha sido redactora, redactora jefe y defensora del lector-, colaboró en revistas como Posible y Cuadernos para el Diálogo. Fue la primera mujer en dirigir una cadena de periódicos, los 26 diarios de Medios de Comunicación del Estado, entre 1982 y 1984. Por si fuera poco, hasta 1986, se puso al frente de los Servicios Informativos de RNE, cargo en el que también fue la primera mujer en ejercerlo. Desde 1987 y hasta su cierre, fue jefa de Información Nacional de la revista El Globo.
Representa a una generación de mujeres que irrumpieron con fuerza en el periodismo nacional en los años setenta y que, en plena transición democrática, se dieron a conocer por su rigor, profesionalidad y compromiso democrático, realizando cometidos informativos en áreas hasta entonces reservadas a profesionales masculinos. “Ya no soy una niña”, viene a resumir cuando esboza su aportación a Reporteros Sin Fronteras.
- Creo que he pasado por situaciones muy diversas y eso es bueno para tener una visión amplia de la profesión desde ángulos muy diferentes. Así que, espero unir la experiencia que da la madurez - ¡menos mal que da algo!- al carácter combativo que, los que me conocen dicen que tengo, para seguir luchando por un oficio que puede que haya dejado de ser el más bello del mundo, pero que, al menos para mí, sigue siendo de los más bellos y apasionantes. O quiero seguir pensándolo…
Con el control y manipulación informativo de la guerra en Gaza, a Malén Aznárez le sale un agónico suspiro, como queriendo anunciar que teme tener motivos para desconfiar.
- La censura practicada por las autoridades israelíes con los medios de comunicación internacionales, al prohibirles su entrada en la Franja y la información directa sobre el terreno, es inadmisible en un país que se considera democrático. Cuando no hay información libre, cuando los periodistas no pueden acceder a las fuentes para contar al ciudadano lo que está pasando, la libertad de expresión, el derecho a la información, muere. Y lo peor es que, en muchas ocasiones, se sustituye por propaganda, a la que no siempre sabemos negarnos. La libertad de expresión, el principio elemental del periodismo de ver, hablar, escuchar, observar y luego contar los hechos con la mayor honestidad posible, tiene cada día más enemigos.Ni los medios cerrados, ni los periodistas secuestrados…España, un país que hace bandera de su excelente talante democrático, suele demostrar más a menudo de lo que se cree su poco acertado respeto a la libertad de prensa. Obstáculos y presiones por parte de autoridades, partidos políticos e imitadores de todo tipo…
- Me parecen intolerables - y así lo escribí cuando ejercí como defensora del Lector de El País- las conferencias de prensa sin preguntas, en las que los periodistas son puras comparsas de las cámaras de televisión. Pero lejos de disminuir, van en aumento. Lo mismo que las numerosas dificultades que ponen los partidos políticos a la hora de cubrir las campañas electorales -como ya ha denunciado RSF-, en las que los periodistas prácticamente se convierten en rehenes de su propaganda. Afortunadamente algún medio, como TV-3 de Cataluña, se ha negado a prestarse a ese juego y decidió no hablar de los mítines a los que no pudiera asistir.
Y eso no es lo peor. España alberga en su propio territorio a uno de los mayores predadores de la libertad de prensa: ETA.
- Al margen de los atentados directos con bombas contra los medios de comunicación, no podemos olvidar que hay periodistas que han sido asesinados, otros heridos, y que algunos se han tenido que exilar del País Vasco. Además, un número importante de periodistas vive con escolta permanente. Son muchos años trabajando en un clima general de crispación y hostilidad que constituyen una amenaza permanente para la libertad de expresión.
Pero, tras la banda terrorista, como bien apuntó en su momento, vienen los poderosos. Esos que actúan medio en silencio, por la vía del chantaje, la amenaza y la presión publicitaria.
- Están las mafias de distinto tipo, especialmente las del ladrillo, que amenazan y agreden a quienes sacan a la luz negocios sucios, en especial a los trabajadores de los pequeños medios locales que están más desprotegidos.
Y todo esto en medio de una coyuntura económica que no ayuda a que los medios de comunicación hagan valer su independencia.
- Estamos inmersos en una crisis económica mundial que nos afecta a todos, y, además, los medios de comunicación, especialmente los escritos, viven otra gran crisis – causada por la competencia de Internet, los periódicos digitales, los gratuitos, etcétera-, y no saldremos indemnes de esta doble crisis. ¿Va a afectar al libre ejercicio de la profesión? De momento, empiezan a verse algunos cambios- cierres de medios, reducción de plantillas, reducción de salarios…- que no dan pie al optimismo precisamente. Pero habrá que esperar un tiempo, que a la velocidad en la que nos movemos será corto, para ver cómo cristaliza la nueva situación.
Sin embargo, Aznárez se guarda de relacionar las dificultades económicas con el servilismo de algunos medios.

- La crisis no tendría por qué ser un enemigo de la libertad de prensa, salvo si consideramos la concentración excesiva o la desaparición de medios como una limitación de la deseada pluralidad. Otra cosa es si hablamos de calidad, y en este caso, y ya lo estamos viendo, sí que afecta. La información de calidad es cara. Requiere periodistas bien pagados, corresponsales en el extranjero, viajes costosos, investigación, que no siempre da resultados a corto plazo…