
Avergonzados como nos sentimos ante las recientes actuaciones de la Unión Europea en materia de inmigración, cabe recordar esta entrevista. Desde mediados de los 90, Sami Naïr viene tendiendo la mano a los políticos para ofrecerles una efectiva fórmula para luchar contra la pobreza y gestionar de manera inteligente los flujos migratorios. Vayan unos vítores por el codesarrollo, concepto acuñado por él. Aunque con una antigüedad de un año, no puede estar de más actualidad.
Hay palabras que llevan en sí el infortunio, que evocan conflictos, miedos, sufrimientos. Palabras malditas, preñadas de significados: emigración, inmigrante, extranjero. Desde hace unos años, unas décadas ya, estas palabras tienen la engañosa pretensión de describir una realidad y al mismo tiempo explicarla: dicho de otro modo, se han convertido en prejuicios. También, en desafíos políticos.
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El retrato es de Miguel Herranz, nuestro ilustrador.
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